Cuando el público en general recibe un mensaje de marketing por correo electrónico genérico en su bandeja de entrada, por lo general lo va a desestimar como spam por el título, sin ni siquiera comprobar el contenido. Imaginemos que el título incluye su nombre –“Spring ofrece especialmente esta oferta para usted María”. El mensaje está empezando a parecerse menos a spam. Con un sistema correcto de marketing por correo electrónico puede dar un paso más allá referente a la personalización de correos. María vive en Valencia y recibe un correo electrónico con el asunto: "¿Qué películas hay en Valencia en este fin de semana, María?”. Es muy probable que este mensaje lo vaya a leer, interactúe con él y quizás incluso lo comparta.